Hace ya casi 20 años. Concretamente el 23 de Febrero de 1999, en la madrileña sala de subastas Durán, reproducido en la página 76 del catálogo aparecía un cuadro titulado VIEJO DE ESPALDAS.

Se trataba de un óleo sobre lienzo de 84 x 56 cm del pintor Oriolano Joaquín Agrasot y Juan.

Comenzó la puja  de aquella pintura identificada para los presentes como lote número 168. Primero el precio de salida era aceptado y en seguida superado  por nuevas ofertas y en un espacio breve de tiempo la cifra de estimación también se vio sobrepasada por nuevas pujas.

La obra se remató por más del doble del valor estimado por la sala de subastas.

Don Antonio Pedrera Soler, acababa de adquirir una nueva pintura de su paisano Joaquín Agrasot.

Hoy, meses antes de celebrarse el centenario de la muerte del pintor de Orihuela, me toca escribir sobre esta obra tan singular como excepcional.

Confieso haberme emocionado al tenerla frente a mí. Es una pintura que produce un efecto casi hipnótico ante quien la observa por primera vez.

En mi caso no solo la he podido ver , contemplar y mirar con detenimiento sino que además ese ejercicio lo he realizado por horas, durante días, acompañado y a solas, con ruido y en silencio.

He  pasado muchos espacios de tiempo observando con pausa y placer la imagen de este cuadro en la pantalla de mi portátil, impresa en papel, sobre mis tarjetas de visita y como no, en multitud de ocasiones  en mi Iphone personal.

Pero especialmente gratificante han sido las ocasiones en que he estado frente a frente estudiando la obra original, imbuyéndome en el placer sencillo y profundo de mirar una pintura que traspasa el alma.

Hace algunos meses visitando el Museo del Prado con un amigo y colaborador, mientras visitamos la sala donde se exponen cuadros de Mariano Fortuny y Marsall, sorprendidos admiramos un óleo de 1871 titulado Viejo desnudo al Sol.

¿Por qué sorprendidos?

Porque aquella pintura nos recordaba demasiado a la de Agrasot que pertenece  a la colección Pedrera Martínez.

También al contemplar a la derecha de aquel cuadro otro del mismo Mariano Fortuny titulado San Andrés, encontrábamos un cierto parecido razonable entre los tres.

Como aclaraba la cartela, se trataba de una copia de una obra mayor de José de Ribera, un óleo de 1631.

De manera que, en el archivo de nuestra retina teníamos cuatro pinturas que nos parecía que podían tener un nexo común.

El San Andrés de Ribera. San Andrés de Fortuny. Viejo desnudo al Sol de Fortuny y Viejo de espaldas de Agrasot.

Relacionar los dos cuadros de idéntico título fue tarea fácil.

En primer lugar, la pinacoteca nacional alberga tres cuadros de José Ribera de San Andrés. El que copia Mariano Fortuny es el realizado en 1631. Está claro distinguir cuál de los tres es el copiado por la asombrosa exactitud de la réplica.

En segundo lugar el cuadro que pinta Fortuny sabemos que que se hace como estudio de la obra de Ribera en el mismo Museo del Prado y con unas dimensiones algo inferiores. ( 80,5 x 65,5 cm frente a 123 x 95 cm )

Ahora tocaba indagar en los otros dos cuadros.

¿Era casual el parecido o había alguna coincidencia que descubrir?

Mariano Fortuny y Joaquín Agrasot son dos pintores del siglo XIX que se conocieron estando ámbos como pensionados en Roma y establecieron una amistad que perduró con el paso de los años.

Así que en nuestras cabezas apareció una primera hipótesis. Uno de los dos pintores estaba copiando al otro.

Luego ampliamos el abanico de posibilidades. ¿Habrían podido hacer sus respectivos trabajos con un modelo común?

Otras tesis mas… ¿Habían intervenido alguno de los autores en la obra del otro?

Quizás esta última ida le pueda parecer al lector peregrina y con poca base pero tanto mi amigo como yo recordábamos un dato que nos influyó. 

Por algún tiempo corrió el rumor de que una de las obras maestras de Agrasot , la titulada Lavandera de la Scarpa, tenía la participación directa de Fortuny quien habría pintado las gallinas que aparecen en esta obra.

Las pesquisas nos fueron acercando a conclusiones muy curiosas.

En el año 1870 Mariano Fortuny viaja a Granada y se establece allí por unos años, alojándose en los primeros meses en la fonda de los siete suelos.

Estando allí le visitan algunos pintores y amigos de reconocido prestigio como son:

Martín Rico, Villegas (quien llegaría a ser Director del Museo del Prado), Ricardo y Raimundo Madrazo y … Joaquín Agrasot.

Se ha documentado que en esa época Fortuny realizó la mayor producción con el motivo de hombres de edad avanzada, viejos con el torso desnudo y mendigos.

Pues ya teníamos una información contundente. Ámbos pintores y amigos coinciden en Granada y en esa época se realiza el viejo desnudo al sol.

¿No pudo Agrasot hacer una versión de aquel mismo cuadro simplemente cambiando la perspectiva? O puestos a conjeturar ¿no podían utilizar el mismo modelo mientras cada uno pintaba desde su caballete con una ubicación distinta?

Una fuente aporta este concluyente dato, “ Fortuny estaba realizando extraordinarias versiones de “Viejo al sol”, sobre la figura de otro de sus modelos, Heredia Cortés.

Pues bien, una de esas versiones es la que puede ver a continuación, una acuarela de 28,5×22,5cm 

¿Heredia Cortés ¿”Otros” modelos?

Sí, ¡hubo otros!. Uno de ellos fué un individuo llamado Mariano Fernández Santiago, pero mas conocido como el «Chorromujo». Gitano que se hizo popular en la ciudad por sus facciones e indumentaria y por sacar beneficio de hacerse fotos con los turistas como personaje característico del lugar. al punto que el «Chorromujo» sirvió demodelo para el mismísimo Fortuny.

Pero es en este mismo período, aparece otro beneficiado de los oleos y pinceles. Se le mencionó por nombre, Heredia Cortés, «el gitano mas viejo de andalucía» fue denominado por alguien del oficio

El modelo que pintó Joaquín Agrasot , fué con toda probabilidad el gitano Heredia Cortés, quien además investigando sabemos que fue nada menos que un descendiente directo de el mismísimo Hernán Cortés.

Pero es que además de servir como modelo para pintores tan ilustres como Mariano Fortuny o  Joaquín Agrasot,  también fue pintado por Martín Rebollo y Ricardo de Madrazo.

Asi que develada toda la historia que hay como nexo común entre estas pinturas y sus creadores, no tenemos mas que destacar la obra que forma parte tan significativa de nuestra colección.

Don Antonio Pedrera y Soler tuvo el acierto de adquirir esta obra maestra de su paisano Agrasot.

Una cuadro en el que resuelve el lienzo  con una técnica magistral, con una sobriedad exquisita y un dominio de los colores de su paleta excepcional.

Inmortaliza a un viejo enjuto, de piel tostada, con pelo y barba desordenada y logra emocionar con este cuadro a pesar de consistir en como dice el título de su obra, un viejo desnudo de espaldas.